Nihil

Anacronismo viviente

Categoría: Filosofía

Fuera de la cabeza de Alva Noë

No tenía constancia de una crítica tan feroz y directa a los presupuestos y paradigmas básicos sobre la consciencia asumidos por la neurología y al cognitivismo de hoy en día. Para ponernos en situación, la neurología desde hace más de 60 años establece la consciencia en nuestro cerebro, siendo éste el eje central, donde se genera nuestra visión del mundo, como un procesador de información que genera las experiencias mentales a partir del análisis de la información que le llega a través de los sentidos. El cerebro sería, por ejemplo, el que generaría, a partir de datos visuales incompletos, sesgados, invertidos, la imagen que observamos de la realidad.Según Alva, la consciencia no está en el cerebro y no la genera éste, por lo tanto. El resultado de la consciencia se da a partir de nuestra interacción con el mundo, estando en él y siendo parte activa de él. El cerebro permitiría la accesibilidad a un mundo que siempre está ahí y al cual tendremos mayor o menor acceso según nuestras aptitudes (tanto físicas como psicológicas). Leer el resto de esta entrada »

¿Titiritero neuronal?

Para los filósofos de la Edad Moderna el hombre libre era la medida de todas las cosas. Pero, en realidad, ¿es sólo la marioneta de sus procesos cerebrales?

Mente y cerebro   20/2006

Sócrates

Muerte de Sócrates

Muerte de Sócrates

El cisne, cuando va a morir, canta porque está feliz.
Él, por cierto, dio las gracias a Asclepio por curarle.

Es curioso cómo un hombre puede llegar a tener la serenidad de la paz y el conocimiento en su interior, la alegría y la felicidad de la vida. ¿Sería capaz alguien de obsequiarse con la bendita tranquilidad ante la muerte, antes de que ésta llegara, sabiéndose cercano a las puertas de una cesación de lo conocido? ¿Por qué dos conceptos como la muerte y la vida tienen que ser antagónicos? ¿No es parte la muerte de la vida? Los pensamientos que van surgiendo en la mente de Sócrates durante sus últimos días son realmente interesantes. Hoy, gracias a la película, he podido recordar esas lecturas que se habían debilitado en mi mente, desde Jenofonte hasta Platón. A pesar de ello, su defensa en el juicio, ese guión que presenta a un Sócrates dando un ejemplo de humildad a Melito, me parece la parte más importante de la película, la acción de su vida que generó el concepto de “mártir” que se le otorgó más tarde a su figura.

A ese bonachón pobre, que no tiene ni para mantener a su familia, se le acaba agradeciendo su simpatía. Resulta curioso el tono de sus diálogos, de la madurez que había acontecido su mente como para adelantarse tanto respecto a todos los humanos. ¿Pero se adelantó o simplemente se autocompadeció por su falta de valor, por su negación a la vida, como diría Nietzsche? Resulta imposible pensar que tal persona hubiera sido un pérfido reflejo de lo que el ser humano debería ser, cuando él mismo sabía de su propia ignorancia, como bien dijo Sócrates, que le había hecho comprender el oráculo de Delfos a partir de su sentencia. Por ello, su esencia, que agobiaba a los que presumían de saber por derribarles sus argumentos con simples preguntas, se acerca a esa extraña rareza que desde siempre ha caracterizado a los seres que parecen provenir de otro mundo: la humanidad. Sí, exacto… carecemos de humildad, de amor y de humanidad; virtudes que, sin lugar a dudas, deberíamos atesorar.

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