Nihil

Anacronismo viviente

Etiqueta: reflexión

Sobre la cima

El horizonte se desplegaba ante mis ojos. Formas diferentes divergían en una maraña de entrelazadas visiones blancas. Adquirían extrañas formas que se suspendían en el aire, ora abstractas, ora realistas y definidas, como si pudieran atravesar las barreras de mi mente y expresar aquello que contenía. El aire, denso, soplaba con fuerza y trataba de arrastrarme hacia atrás. Las sensaciones eran incoherentes e inconclusas.

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Vacío inefable

El lenguaje moldea la realidad, la existencia. La visión subjetiva que cada humano tiene se construye en base a éste. Pero éste, en ocasiones, no contiene lo necesario para expresar, como si la sensación, emoción o sentimiento fuera más allá de la palabra. Existe la necesidad de dar sentido, de reconstruir y comprender, pero las palabras mueren antes de nacer.

¿Qué hacer, pues, cuando no hay palabras?

Mens

Sigue su camino, ese sentimiento que aguijonea desde las profundidades, elevándose ante las eternas riveras del pasado. Se enmaraña en la red de pensamientos, se pierde ante un análisis lógico, mas vuelve a tomar poder en el caos. De nada sirve la caída constante, la destrucción unilateral que se proyecta ante un suceso construido a partir de la interpretación normativa. Únicamente la superficie queda golpeada, magullada, aniquilada. La base trashumante permanece, transformándose, moviéndose, intentando reconstruir aquellos pilares que sostienen el conjunto impidiendo su caída al abismo.

Presente, etéreo, eterno. Roza el vacío. Gatea por las paredes intentando asentarse en algún lugar firme. Legitima las turbulencias de las eventualidades que se presentan, reestablece los arraigados valores que se tambalean. Aquiescencia de la ambivalencia, asentimiento de una realidad incomprensible o intento de asimilación de la divergencia.

Sombras

Deslizándose desde las profundidades, implacable, aflora sin avisar una sensación inerte, paradoja del tiempo. No cesa en su empeño, recordándome la visión que un día sobrellevé. Nutriéndose del hálito disfórico de muerte, su peso fluctúa desde la inconstancia llevadera a una aguda presión.

En su camino, realza los pensamientos, las ideas y los sentimientos que escondidos y anquilosados permanecían en algún pliegue del ánima. Despierta las nubes que amenazaban con tormenta, la realidad que se mecía en el vacío. Se apodera de la luz y destruye la estructura que había erigido. Efímero descontento, eterna vacuidad.

Tranquila desesperación

Cuando el mundo parecía irreal, como si estuviera entablado entre dos dimensiones paralelas, la razón se mantenía aletargada, hallándose en la profundidad de la existencia, sin querer despertar. La emoción, aplastada por la sucesión de elementos que convergían en un único punto, tampoco encontraba una salida adecuada. Su pura expresión quedaba atenazada por las garras inertes de la desesperanza. La sensación de vacío clamaba perpetuamente, elaborándose su desarrollo hacia una muerte en vida que marchitaba cualquier vestigio de esperanza. El optimismo carecía de fundamente en una vida que no permitía la aparición de vivencias realizadoras del espíritu humano. Todo quedaba al margen de una línea superficial que separaba la profunda realidad del territorio meramente físico. Leer el resto de esta entrada »

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